Excelsior

Intolerantes


 

¿Por qué nos hemos vuelto tan intolerantes? ¿Por qué se descalifica o se insulta desde el anonimato de las redes sociales a quienes no piensan igual? ¿En qué momento mi libertad de expresión o mi derecho de opinión se volvió una agresión para el que difiere de mis ideas? ¿Por qué dejamos de buscar las coincidencias? ¿Por qué optamos por atrincherarnos en nuestras posturas extremas?

Si tiene las respuestas, por favor dígamelas.

Hemos sido testigos de la polarización que nos provoca cuando expresamos una opinión sobre los candidatos, las manifestaciones y plantones de la CNTE, los asaltos que cometen los normalistas de Ayotzinapa a camiones repartidores, la ordeña de los huachicoleros o sobre la intervención del Ejército en el combate al crimen organizado, etcétera.

Y qué bueno que pensemos diferente, porque eso nutre la pluralidad. Las ideas opuestas ayudan a cuestionar nuestra propia visión,  a veces la enriquecen, la nutren de argumentos o simplemente la mantienen. La clave es saber escuchar o leer (porque ahora está de moda comunicarnos por whats, feis o tuiter) y reflexionar sobre ello para dar un punto de vista respetuoso sin descalificar, insultar o borrarlo del feis porque piensa diferente. 

Me quiero referir al polémico asunto del acoso sexual denunciado en Hollywood y las diferentes posturas expresadas por mujeres americanas y europeas, porque los dos grupos están de acuerdo en denunciar y levantar la voz cuando se agrede a una mujer, sólo que hay dos enfoques: Las que creen que un piropo sin permiso es agresión y las que no.

Les platico. Un colectivo de mujeres, entre ellas la actriz Catherine Deneuve, publicó la semana pasada un desplegado en Francia para “defender” la “libertad de importunar” de los hombres y tomar distancia de la “campaña de denuncias” surgida tras el escándalo Weinstein.

La postura surgió justo después de la presencia de actrices vestidas de negro en la ceremonia de entrega de los Globos de Oro. Ellas respondieron a la convocatoria de Time’s Up, un movimiento de mujeres del mundo del espectáculo que decidió alzar la voz contra el acoso sexual, desigualdad de género y discriminación racial en cualquier sector de la población. 

Time’s Up, hasta ahora, ha recaudado unos 13.4 millones de dólares y su meta es de 15 millones de dólares para proporcionar apoyo legal subsidiado a mujeres y hombres que han sido sexualmente hostigados, agredidos o abusados en su lugar de trabajo.

“Con demasiada frecuencia, el acoso persiste porque los perpetradores y los empleadores nunca enfrentan ninguna consecuencia”, expresaron sus promotoras en una carta abierta publicada en el sitio web del grupo, así como en un anuncio de página entera en The New York Times y en el diario en español La Opinión.

Oprah Winfrey, Jennifer Lawrence, Emma Thompson, Reese Witherspoon, Shonda Rhimes, Jennifer Aniston, Meryl Streep, Taylor Swift hasta J. J. Abrams y Viola Davis son algunos de los rostros de este movimiento.

Bueno, pues el martes (dos días después de la entrega de los Globos de Oro) un grupo de mujeres intérpretes, escritoras, investigadoras y periodistas, la mayoría francesas, publicó su opinión al respecto, en el diario Le Monde:

“La violación es un crimen. Pero cortejar de forma insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”. Y rechazan el “puritanismo”, que según ellas se instaló tras las acusaciones de acoso y agresión sexual contra el productor de cine estadunidense Harvey Weinstein.

Consideran “legítima” la “toma de conciencia sobre la violencia sexual ejercida contra las mujeres, sobre todo en el ámbito profesional”. Pero, afirman, “esta liberación de la palabra se transforma hoy en lo contrario: nos conminan a hablar como es debido, a hacer callar lo que enoja y quienes se niegan a plegarse ante semejantes directrices son vistas como traidoras, ¡cómplices!”.

Este posicionamiento les sirvió también para responder al movimiento #Balancetonporc (#Delataatucerdo), que surgió en Francia y es el equivalente al hollywoodense  #MeToo que incitó a miles de mujeres a denunciar abusos.

Sin embargo, para este colectivo, “esta fiebre de enviar a los ‘cerdos’ al matadero, lejos de ayudar a las mujeres a ser autónomas, sirve en realidad a los intereses de los enemigos de la libertad sexual, a los extremistas religiosos, a los peores reaccionarios y a quienes estiman (…) que las mujeres son seres aparte, niñas con una cara adulta que reclaman ser protegidas.

El colectivo en el que está Deneuve asegura defender “una libertad de importunar, indispensable a la libertad sexual”.

Tanto las norteamericanas como las europeas han recibido una gran cantidad de insultos en redes sociales por su forma de ver, entender y definir el acoso. Pero eso no es lo triste, porque lamentablemente la dinámica de las redes es linchar desde el celular o la tablet al que no piensa igual, lo que decepciona es que entre mujeres poderosas e influyentes se descalifiquen.

Hay un punto en común: denunciar el acoso sexual. NO es NO. Y la libertad sexual la define y vive cada quien, así como sus límites. ¿Por qué hasta en este tema tan sensible, que involucra derechos, libertades y justicia, somos tan intolerantes?

                Twitter: @FabiguarnEros

 

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