Excelsior

La hora final del TLCAN


 

Al finalizar la tercera ronda de negociaciones del TLCAN en Ottawa, el secretario de economía Ildefonso Guajardo advirtió que la cuarta (que lleva dos días en Washington) “será complicada, porque tocará hueso”, esto es, que se abordarán temas, en los que no han existido coincidencias, entre ellos, las reglas de origen del sector automotriz, el capítulo de solución de controversias, los salarios en México y la revisión quinquenal de aquel.

Los amagos constantes de Trump de reventar el TLCAN como estrategia chantajista para ablandar al adversario y obtener mayores ventajas, además de la postura hostil de su representante comercial, Robert Lighthizer, acerca de que el acuerdo “les había fallado a millones de sus conciudadanos” y que necesitaba “grandes cambios para reducir el déficit de su país” (con México es de 64 mmd, sólo 9% del total), ya auguraba una negociación tensa y difícil. Pese a que desde la primera ronda se fijó un ambicioso calendario para terminar los trabajos (organizados en siete rondas), de forma “acelerada” (acabar en marzo de 2018), las profundas diferencias sobre los asuntos controvertidos, opaca los avances conseguidos, y revelan que seguirán las propuestas dinamitadoras de las conversaciones.

Un ejemplo de cómo Estados Unidos provoca para que sean sus contrapartes los que revienten el acuerdo comercial, es el relativo a las reglas de origen en la industria automotriz, tema de la cuarta ronda. A sabiendas de que sus socios se oponen a ello, Lighthizer insiste en incrementar el porcentaje de contenido regional, de 62.5 a 85% (y 50% estadunidense), que un producto final deba poseer para que pueda comerciarse libre de aranceles. Pero los fabricantes de autos (como Chrysler, Ford y General Motors) también rechazan esta postura, que eleva los costos, y por el carácter integrado de las cadenas de suministro dentro del bloque. En la Unión Americana, sólo entre 1994 y 1997, el empleo del sector creció 14%, y se han invertido 39 mmd en nuevas plantas. En México se producen 3.5 millones de vehículos al año, y la que más divisas genera: en el primer semestre de 2017, 33 663 mmd. Por ello, Guajardo aseguró que sería preferible exportar con tarifa de nación más favorecida con las reglas de la OMC (lo que a Trump tampoco le importaría respetar), o sea levantarse de la mesa, que aceptar la exigencia norteamericana de reducir la competitividad del ramo, que dañaría, no sólo a nuestra nación, sino a todo el bloque, y en beneficio de sus rivales, especialmente China (que representa el 47% del déficit comercial norteamericano).

Como sus socios no han sido ablandados ni han caído en sus provocaciones, Trump no tarda en notificar la salida del TLCAN, en defensa de su America First, y por la supuesta “intransigencia” de aquellos, aunque en realidad sea un recurso negociador para obtener concesiones o lograr una victoria pírrica. Sin embargo, ello le implicará abrir otro frente de confrontación en el Congreso y los tribunales (que dirán la última palabra), y los poderosos intereses empresariales que serán perjudicados con el final del tratado, al igual que los consumidores y los 30 estados (13 de los cuales son o eran trumpistas), que tienen a México como uno de sus principales destinos de exportación.

No obstante, los 25 millones de empleos estadunidenses generados por el TLCAN (sólo entre 1994 y 2009), y que representa un negocio de un billón de dólares, desde un inicio estuvo sentenciado por Trump y la duda era cuándo lo liquidaría. Parece que ese día ya llegó.

ENTRETELONES

Trump también manda al diablo la cooperación en seguridad y migración.

 Twitter: @evillarrealr

 

 

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