Excelsior

“To Meade or not to Meade”


 

Ya lo destapó Ricardo Anaya. Y, al parecer, en Morena también piensan en él de la misma forma: “No sé si usted lleve la cuenta, pero ésta es la novena vez que acude al Senado de la República a rendir cuentas sobre alguna de sus responsabilidades en el gobierno federal. Dos veces vino aquí para que fuera ratificado en alguna Subsecretaría de Hacienda. Dos veces vino aquí como secretario de Relaciones Exteriores. Una vez como secretario de Desarrollo Social. Ésta es la tercera vez que acude al Senado como secretario de Hacienda. Es un buen récord, la verdad. Y no sólo eso. Fíjese, usted forma parte de un reducidísimo club de secretarios de Estado en México que han logrado ser titulares de la misma dependencia en dos sexenios seguidos. Y entonces uno se pregunta: ¿Pues qué tiene este señor Meade?, ¿por qué anda ahora en boca de todos y les genera sentimientos encontrados? A ver, yo quiero dejar algo muy claro, no se duda de su formación académica, no se duda de su honorabilidad o su seriedad. Es muy común escuchar que es usted un funcionario eficiente, confiable, un funcionario honesto. Yo lo felicito…”, le dijeron ayer a José Antonio Meade en el Senado, en donde compareció como parte de la glosa del V Informe de Gobierno. El senador morenista Zoé Robledo fue el encargado de realizar esta semblanza.

Y por la forma en que lo hizo, poco importó lo que el secretario de Hacienda tuviera que decir sobre lo hecho en los últimos doce meses. Robledo le dedicó tremendas líneas, no sabemos si a manera de ironía, pero que resultan, guste a quien le guste o no, una verdad incontrovertible. Meade Kuribreña ha comenzado a ser el centro, no de ataques —no da material para ello—, sino de la atención de varios personajes. Ya vimos a Anaya, el dirigente de Acción Nacional, llamarlo el candidato del PRI. Hemos escuchado también a AMLO mencionarlo como la posibilidad tricolor (“Mit”, lo llamó Andrés Manuel, con su sello siempre tan personal y pegajoso). Hace unas semanas, nos enteramos vía politico.mx, de que a los legisladores de Morena les dieron la consigna de lanzarse contra el secretario de Hacienda, lo que les resultó terriblemente complicado porque, ciertamente, es un personaje respetado y con una reputación intachable.

Apenas hace un par de días, El Financiero publicó una encuesta hecha a 892 ciudadanos líderes del país; en ella, José Antonio Meade quedó en primer lugar en la evaluación de cualidades frente a personajes como López Obrador, Margarita Zavala, José Narro, Ricardo Anaya, Osorio Chong, Miguel Ángel Mancera o Aurelio Nuño. También a inicios de esta semana el banco suizo UBS estimó que tras los cambios en los estatutos del PRI, Meade tenía las mejores posibilidades de convertirse en el candidato presidencial: “él está claramente en la disputa por la Presidencia, reduciendo la probabilidad de que termine en el Banco Central…”, esto como parte de los análisis que se hacen previo a la sucesión de Agustín Carstens al frente del Banco de México, puesto para el que también perfilan al secretario de Hacienda.

No son pocas las voces que comienzan a ver al secretario como la baraja más fuerte del PRI rumbo a 2018. Algunos lo hacen con toda la mala voluntad posible, pero les sale siempre mal la jugada, porque hablan de uno de los pocos funcionarios de nuestro país con escasos negativos. Pero, hay que decirlo (y seguramente a usted ya le ha pasado en muchas sobremesas, querido lector), son las más las personas que consideran a Meade como el más capacitado para dirigir el destino del país en un sexenio que será, por razones nacionales, pero también globales, terriblemente complejo y polarizado.

No sabemos si Zoé Robledo traía o no jiribilla, pero seguramente Ricardo Anaya saldrá a declarar que Meade también manda ahí, en el partido de Andrés Manuel, que el compló no es solamente del PRIAN, sino también del PRIMOR. Lo único cierto es que, sin proponérselo, todos los actores de oposición ya le están haciendo la candidatura al PRI. Y serán ellos los artífices de que esta profecía se autocumpla: ¿“To Meade or not to Meade?”, preguntó ayer Zoé Robledo. Y eso, justamente eso, será lo que se va a preguntar México completo en las urnas de 2018.

 

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